Ciudad Lineal y el cine, la historia de los estudios CEA y los rodajes del distrito
Ciudad Lineal tiene una relación con el cine mucho más profunda de lo que parece al recorrer hoy el distrito. Antes de que esta zona quedara completamente integrada en Madrid, aquí existieron grandes estudios cinematográficos, se reutilizaron antiguos espacios de ocio como platós y llegaron a trabajar producciones españolas e internacionales que forman parte de la historia del cine.
El nombre que mejor resume esa etapa es CEA, Cinematografía Española Americana.
Los estudios CEA de Ciudad Lineal se constituyeron en 1932, comenzaron a funcionar en la década de los treinta y permanecieron activos hasta 1966. Durante más de tres décadas, esta parte de Madrid albergó platós, talleres, laboratorios y decorados por los que pasaron numerosas producciones.

Su recuerdo sigue presente incluso entre personas que nunca han oído hablar de aquellos estudios: el actual Puente de la CEA, donde Arturo Soria cruza sobre la A-2, conserva popularmente el nombre de aquel complejo cinematográfico desaparecido.
Pero la relación entre Ciudad Lineal y el cine empezó incluso antes.
Antes de los estudios CEA ya se rodaba en Ciudad Lineal
Para encontrar una de las primeras conexiones cinematográficas documentadas del barrio hay que retroceder hasta 1929.
Aquel año se rodó El misterio de la Puerta del Sol, dirigida por Francisco Elías y considerada la primera película sonora española.
Su título podría hacer pensar que toda la acción se desarrolló en el centro de Madrid, pero Ciudad Lineal tuvo un papel muy concreto en el rodaje.
Parte de la película utilizó como localización una finca propiedad del productor Feliciano Manuel Vítores, situada en el entorno de la actual calle Emilio Rubín. La vivienda aparece transformada dentro de la ficción en la residencia de un director cinematográfico al que los protagonistas acuden para realizar una prueba.
También existen imágenes de exteriores tomadas en la antigua Ciudad Lineal.
En algunas pueden reconocerse elementos relacionados con el Parque de Diversiones, el kiosco Principal, la catenaria del tranvía y construcciones de aquella urbanización que hoy han desaparecido o cambiado completamente.
Filmoteca Española conserva una copia restaurada de la película, lo que permite contemplar imágenes reales de esta zona tomadas hace casi un siglo.
Es especialmente interesante porque no estamos ante una recreación histórica posterior: la película nos está enseñando la Ciudad Lineal de 1929 mientras todavía existía buena parte del proyecto original de Arturo Soria.
Una película pionera rodada antes de que existiera CEA
Conviene hacer aquí una distinción.
El misterio de la Puerta del Sol no se rodó en los estudios CEA, porque estos todavía no existían.
La película se realizó varios años antes de la inauguración del complejo y utilizó tanto localizaciones reales de Ciudad Lineal como instalaciones cinematográficas de aquella época.
Esto demuestra que el vínculo de la zona con el cine no nació exclusivamente con CEA.
La Ciudad Lineal ya ofrecía algo atractivo para las cámaras: espacio, grandes propiedades, instalaciones de ocio y un paisaje urbano muy diferente del Madrid más denso del centro.
Poco después, esas características favorecerían la instalación de uno de los estudios cinematográficos más importantes de Madrid.
De parque de diversiones a estudios de cine
La ubicación de CEA no fue casual.
En esta parte de la antigua Ciudad Lineal existía desde principios del siglo XX un importante conjunto de instalaciones de ocio promovido alrededor del proyecto de Arturo Soria.
El denominado Parque de Diversiones de Ciudad Lineal había contado con teatro, frontón, restaurante y otros espacios destinados al entretenimiento.
Con el paso de los años, aquellas instalaciones fueron perdiendo su función original.
Y entonces apareció el cine.
Cuando se decidió instalar CEA en Ciudad Lineal, parte de aquellas construcciones pudo adaptarse a las necesidades de la nueva industria cinematográfica.
El antiguo teatro se transformó en espacio de rodaje, mientras que el gran frontón también fue acondicionado para funcionar como plató.
Es una de las transformaciones más curiosas de la historia del distrito.
Un lugar diseñado inicialmente para que los vecinos y visitantes acudieran a espectáculos y actividades de ocio terminó convertido en una fábrica de películas.
Dónde estaban exactamente los estudios CEA
Los estudios se encontraban junto al eje de la antigua Ciudad Lineal, muy cerca del actual cruce de Arturo Soria con Avenida de América y la A-2.
La parcela histórica correspondía aproximadamente a la manzana 89 de la Ciudad Lineal, delimitada por el entorno de las actuales calles Arturo Soria, Agastia, Condesa de Venadito y Rodríguez de Arellano.
En aquel momento la zona tenía un aspecto completamente distinto.
Madrid todavía no había alcanzado la densidad urbana actual, la Avenida de América no tenía la configuración que conocemos hoy y alrededor existían amplios espacios sin edificar.
Las fotografías aéreas antiguas muestran claramente el enorme complejo cinematográfico junto a un paisaje mucho más abierto.
Hoy resulta bastante difícil imaginarlo cuando se atraviesa en coche o autobús uno de los cruces con más tráfico de esta parte de Madrid.
Qué fueron realmente los estudios CEA
CEA significa Cinematografía Española Americana.
La sociedad se constituyó en 1932 con la participación de empresarios, escritores, dramaturgos y figuras relevantes de la cultura española.
Entre los nombres vinculados a su creación aparecen autores como Jacinto Benavente, los hermanos Álvarez Quintero, Carlos Arniches o Pedro Muñoz Seca, además de empresarios relacionados con la financiación del proyecto.
Las obras para acondicionar y ampliar las instalaciones de Ciudad Lineal comenzaron durante aquel periodo y los estudios fueron inaugurados en 1933.
La idea era crear un complejo preparado para el nuevo cine sonoro, que en aquellos años estaba transformando completamente la industria.
No se trataba simplemente de levantar un gran pabellón donde colocar cámaras.
CEA terminó disponiendo de varios platós, laboratorios cinematográficos, talleres de construcción de decorados, camerinos y espacios destinados a los profesionales que participaban en los rodajes.
En sus etapas de mayor desarrollo llegó a contar con seis platós.
El cine se fabricaba entero dentro de Ciudad Lineal
Para entender la importancia de los grandes estudios de aquella época hay que recordar que una producción cinematográfica necesitaba enormes infraestructuras.
No existían las herramientas digitales que hoy permiten recrear decorados o modificar escenarios con relativa facilidad.
Los mundos que aparecían en pantalla tenían que construirse físicamente.
Dentro de los estudios trabajaban carpinteros, pintores, técnicos, electricistas, especialistas de fotografía, montadores y muchos otros profesionales.
Se levantaban paredes falsas, calles, interiores de viviendas y enormes decorados.
Las películas podían rodarse prácticamente sin que el espectador sospechara que aquella habitación, palacio o escenario aparentemente situado a cientos de kilómetros se encontraba realmente en Ciudad Lineal.
Ese pequeño universo cinematográfico funcionó durante más de treinta años.
Las primeras películas de CEA
La actividad comenzó muy pronto.
En 1933 se rodó en los estudios el cortometraje Saeta.
Al año siguiente llegó El agua en el suelo, dirigida por Eusebio Fernández Ardavín a partir de una obra de los hermanos Álvarez Quintero.
Durante esa primera etapa de los años treinta se realizaron numerosas películas españolas en las nuevas instalaciones.
CEA nació precisamente en un momento especialmente importante: el cine sonoro estaba consolidándose en España y era necesario disponer de estudios preparados técnicamente para trabajar con sonido.
La Guerra Civil interrumpió y alteró profundamente el desarrollo de la industria, pero los estudios continuaron posteriormente su actividad y recuperaron importancia durante las décadas siguientes.
CEA se convirtió en una pieza importante del cine español
Después de la Guerra Civil, las instalaciones fueron ampliándose y adaptándose.
Especialmente durante los años cuarenta y cincuenta, CEA se consolidó como uno de los grandes centros de producción cinematográfica de Madrid.
Por sus platós pasaron directores, intérpretes y técnicos que trabajaron en películas de géneros muy diferentes.
Sería fácil convertir esta guía en una lista interminable de títulos, pero eso no ayudaría demasiado a entender su importancia.
Resulta más interesante seleccionar algunas películas que permitan ver la variedad y dimensión que alcanzaron aquellos estudios.
Bienvenido, Mister Marshall pasó por Ciudad Lineal
Uno de los títulos más conocidos relacionados con CEA es Bienvenido, Mister Marshall, dirigida por Luis García Berlanga y estrenada en 1953.
La película está inevitablemente asociada con el pueblo ficticio de Villar del Río y con los exteriores rodados en Guadalix de la Sierra.
Pero parte del trabajo cinematográfico también pasó por los estudios CEA de Ciudad Lineal.
Este ejemplo sirve para entender una diferencia fundamental.
Que una película figure como rodada en CEA no significa que sus calles, plazas o paisajes exteriores correspondan a Ciudad Lineal.
Los estudios proporcionaban platós para interiores, decorados y otras necesidades de producción, mientras los exteriores podían rodarse en localizaciones completamente distintas.
Por eso hay que separar siempre “películas realizadas en los estudios CEA” de “películas rodadas en las calles de Ciudad Lineal”.
La Violetera y los grandes rodajes de los años cincuenta
Durante los años cincuenta CEA participó en numerosas producciones españolas.
Uno de los títulos más populares de aquel periodo fue La Violetera, estrenada en 1958 y protagonizada por Sara Montiel.
La película pertenece a una época en la que los grandes estudios madrileños funcionaban como auténticas fábricas de cine y en la que los decorados construidos en plató seguían siendo fundamentales.
La actividad de CEA alcanzó entonces una gran intensidad.
El estudio no estaba aislado dentro del sector. Madrid contaba con otros complejos cinematográficos importantes, entre ellos Chamartín y Sevilla Films, y durante aquellas décadas la capital se consolidó como uno de los centros principales de producción cinematográfica española.
Ciudad Lineal formaba parte de ese mapa.
Cuando Hollywood también llegó a los estudios CEA
Durante las décadas de 1950 y 1960 España comenzó a atraer numerosas producciones internacionales.
Madrid se convirtió en una importante base de operaciones gracias a la existencia de técnicos experimentados, estudios preparados, costes competitivos y una enorme variedad de paisajes relativamente próximos.
CEA participó también en esa etapa.
Un buen ejemplo es El coloso de Rodas, estrenada en 1961 y dirigida por Sergio Leone.
Parte de su producción utilizó los estudios de Ciudad Lineal.
Pocos años después, Sergio Leone regresaría a CEA con otro título que acabaría teniendo mucha más repercusión.
Por un puñado de dólares también pasó por CEA
En 1964, Sergio Leone dirigió Por un puñado de dólares, la película protagonizada por Clint Eastwood que se convertiría en uno de los títulos fundamentales del western europeo.
Sus paisajes exteriores están asociados principalmente a otras localizaciones españolas e italianas.
Pero Madrid Film Office documenta también los estudios CEA como uno de los espacios utilizados por la producción.
De nuevo aparece esa peculiaridad: una película que visualmente nos transporta hasta una localidad fronteriza mexicana tuvo parte de su proceso de rodaje en un estudio ubicado junto a Arturo Soria.
Para un vecino que pase hoy por el Puente de la CEA resulta difícil imaginar que a pocos metros se estuvieron construyendo mundos cinematográficos de ese tipo.
Doctor Zhivago, poco antes del cierre
Uno de los últimos grandes títulos internacionales vinculados con CEA fue Doctor Zhivago, dirigida por David Lean y estrenada en 1965.
La producción utilizó diferentes localizaciones españolas para recrear la Rusia revolucionaria.
Madrid y su entorno desempeñaron un papel enorme en el rodaje.
Parte de los interiores y trabajos de estudio se realizaron en CEA, mientras otras localizaciones madrileñas y españolas sustituyeron a paisajes rusos.
La película llegó prácticamente al final de la historia del complejo.
Un año después, los estudios cerrarían definitivamente.
CEA no significa que todo se rodara en Ciudad Lineal
Esta distinción merece repetirse porque evita una interpretación bastante engañosa.
Cuando una ficha cinematográfica indica “Estudios CEA, Ciudad Lineal”, normalmente está señalando que una parte de la producción utilizó sus platós.
Eso no significa que el espectador esté viendo las calles del distrito.
Una habitación construida dentro del estudio podía representar una vivienda situada en otra ciudad o incluso en otro país.
Algo muy diferente ocurre con El misterio de la Puerta del Sol, donde sí existen exteriores que muestran físicamente la antigua Ciudad Lineal.
Por eso, cuando hablemos de cine en el distrito, diferenciaremos siempre:
rodajes realizados dentro de los estudios, aunque representen otros lugares;
y localizaciones reales, donde la cámara grabó calles, casas o paisajes reconocibles de Ciudad Lineal.
¿Por qué Ciudad Lineal era un buen lugar para instalar estudios?
La elección tenía bastante lógica.
Cuando CEA comenzó a desarrollarse, Ciudad Lineal todavía estaba relativamente alejada del centro compacto de Madrid.
Había mucho más espacio disponible, algo fundamental para instalaciones que necesitaban grandes platós, talleres y zonas donde construir decorados.
Además, ya existían las estructuras del antiguo Parque de Diversiones que podían ser reutilizadas.
La zona estaba comunicada gracias a los transportes asociados históricamente al proyecto de Arturo Soria y, al mismo tiempo, ofrecía una menor densidad de construcción que el centro de Madrid.
Esa combinación de espacio, accesibilidad e instalaciones reutilizables resultaba especialmente adecuada para una industria que necesitaba superficies enormes.
Del antiguo ocio de Arturo Soria a una fábrica de películas
Hay algo especialmente curioso en la evolución de esta parcela.
Primero fue una de las zonas destinadas al ocio dentro del proyecto de Ciudad Lineal.
Allí acudían madrileños para disfrutar del teatro, el frontón y otras actividades recreativas.
Décadas después, esos mismos espacios fueron adaptados para fabricar entretenimiento de otra manera.
El público ya no tenía que acudir físicamente al lugar.
Ahora las historias producidas allí viajaban hasta salas de cine de toda España y del extranjero.
El teatro y el frontón terminaron convertidos en platós, conectando dos momentos completamente diferentes de la historia cultural de Ciudad Lineal.
El cierre de los estudios CEA en 1966
Durante los años sesenta el modelo de producción cinematográfica comenzó a cambiar.
CEA había trabajado durante décadas en un sector que se estaba transformando rápidamente y que atravesaba dificultades económicas.
Finalmente, los estudios cerraron el 11 de noviembre de 1966.
Terminaban así más de treinta años de actividad cinematográfica en aquella parcela.
La sociedad empresarial continuó existiendo jurídicamente durante algunos años más, pero el complejo de Ciudad Lineal dejó de funcionar como estudio.
Las instalaciones fueron desapareciendo posteriormente con la transformación urbana del entorno.
Hoy ya no podemos entrar en aquellos platós ni reconocer físicamente el antiguo teatro convertido en estudio.
Pero el nombre ha sobrevivido de una manera inesperada.
El Puente de la CEA: el recuerdo que utilizamos sin saberlo
El cruce entre Arturo Soria y la A-2 continúa siendo conocido popularmente como Puente de la CEA.
El viaducto fue proyectado durante los años cincuenta para permitir que la entonces nueva vía de acceso a Madrid pasara por debajo del eje de Ciudad Lineal.
Los estudios cinematográficos se encontraban muy próximos.
Su presencia era tan conocida que el puente terminó tomando popularmente el nombre de CEA.
Y el nombre sobrevivió incluso después de desaparecer los propios estudios.
Hoy es perfectamente normal decir “Puente de la CEA” para referirse a esta zona sin plantearse qué significan esas tres letras.
Pero significan Cinematografía Española Americana.
Es probablemente la huella cotidiana más evidente que queda de aquella época.
Qué queda actualmente de los estudios
No debemos visitar la zona esperando encontrar un gran edificio cinematográfico abandonado.
El complejo histórico desapareció con las sucesivas transformaciones urbanísticas.
El entorno de Arturo Soria, Avenida de América, Agastia y Condesa de Venadito tiene hoy una configuración completamente distinta a la de los años cuarenta o cincuenta.
La principal huella reconocible es la toponimia popular del Puente de la CEA.
También permanecen fotografías, planos, documentos y películas que permiten reconstruir cómo era el complejo.
Y precisamente ahí existe una oportunidad magnífica para mirar el barrio de otra manera.
Comparar una fotografía aérea antigua de los estudios con el mapa actual permite comprobar hasta qué punto ha cambiado esta parte de Ciudad Lineal.
El cine no desapareció completamente del distrito
El cierre de CEA no significa que Ciudad Lineal dejara de aparecer ante las cámaras.
Madrid continúa siendo una ciudad con una enorme actividad audiovisual y diferentes zonas del distrito siguen funcionando como localizaciones.
Uno de los ejemplos más interesantes está en el Grupo Pueblo Nuevo, una pequeña colonia de casas bajas y calles peatonales situada en la zona de Quintana.
Fue proyectada a finales de los años cuarenta y conserva un paisaje urbano muy particular dentro de Ciudad Lineal.
Esa apariencia ha hecho que pueda transformarse cinematográficamente en lugares muy diferentes.
Grupo Pueblo Nuevo convertido en México para una serie estadounidense
Madrid Film Office documenta el Grupo Pueblo Nuevo como localización utilizada por la serie estadounidense For Life, estrenada en 2020.
Lo sorprendente es que aquellas calles de Ciudad Lineal se hicieron pasar por calles de México dentro de la ficción.
Es un ejemplo perfecto de cómo funciona una localización audiovisual.
Los productores no buscan necesariamente el lugar que representa la historia, sino un espacio capaz de transformarse visualmente en él.
Las casas bajas y calles peatonales de esta colonia ofrecen una imagen muy distinta de los grandes bloques residenciales que encontramos en buena parte de Madrid.
Décadas después de la desaparición de CEA, Ciudad Lineal sigue demostrando que algunos de sus rincones pueden convertirse en escenarios cinematográficos.
Un distrito con dos historias del cine muy diferentes
La relación entre Ciudad Lineal y el audiovisual puede dividirse, por tanto, en dos grandes historias.
La primera pertenece al cine industrial de estudio.
Durante más de treinta años, CEA fue un lugar donde se construían decorados y se rodaban interiores de películas españolas e internacionales.
La segunda tiene que ver con Ciudad Lineal como localización real.
Aquí podemos situar las imágenes de la antigua urbanización que aparecen en El misterio de la Puerta del Sol o producciones contemporáneas que han utilizado calles concretas del distrito.
Son dos cosas diferentes, pero juntas explican una relación con el cine que se prolonga durante casi un siglo.
Buscar las huellas del cine mientras paseamos por Ciudad Lineal
Probablemente eso sea lo más interesante para quien vive aquí.
No quedan grandes carteles anunciando que una de las zonas más transitadas de Arturo Soria fue durante décadas un centro de producción cinematográfica.
Hay que conocer la historia para verla.
Cuando cruces el Puente de la CEA, puedes recordar que ese nombre procede de unos estudios donde trabajaron cientos de profesionales y se rodaron películas españolas e internacionales.
Cuando recorras las proximidades de Agastia o Condesa de Venadito, estarás caminando alrededor de la antigua parcela cinematográfica.
Y cuando pases por determinadas calles del Grupo Pueblo Nuevo, puedes pensar que sus casas llegaron a convertirse en México para una producción televisiva estadounidense.
Ciudad Lineal no conserva unos estudios de cine visitables.
Conserva algo más disperso: lugares cotidianos cuyo pasado cinematográfico prácticamente ha desaparecido del paisaje, pero no de la historia.
Cuando Ciudad Lineal fue también un pequeño Hollywood madrileño
Quizá resulte exagerado imaginar el distrito actual como una ciudad del cine.
Pero durante varias décadas, desde esta parte de Madrid salieron películas que se proyectaron en salas de toda España y también en otros países.
Los antiguos espacios de ocio de la Ciudad Lineal de Arturo Soria terminaron convertidos en platós.
El cine sonoro español dio aquí algunos de sus primeros pasos.
Producciones de Berlanga, Sergio Leone o David Lean utilizaron unas instalaciones que hoy han desaparecido.
Y aquel complejo dejó una última pista en el mapa de Madrid: Puente de la CEA.
La próxima vez que pases por allí probablemente el cruce siga pareciendo el mismo.
Pero ahora sabrás que, donde hoy hay tráfico, oficinas y edificios residenciales, durante más de treinta años se fabricaron películas.
