Pinar de La Elipa, historia, qué ver y cómo disfrutarlo

nvertirlo en el destino principal de una mañana o una tarde tranquila.

Su extensión permite que la experiencia cambie bastante dependiendo de la zona del pinar por la que te muevas.

En algunos puntos el entorno es claramente urbano, mientras que en otros la concentración de árboles consigue aislar bastante más visualmente del barrio.

Pinar de La Elipa

Por eso encaja especialmente bien dentro de nuestras futuras rutas y paseos por Ciudad Lineal. Más que marcar un único recorrido obligatorio, aquí tendrá sentido plantear diferentes maneras de recorrerlo y conectarlo con La Elipa.

Un lugar interesante para caminar y también para ir en bicicleta

El Pinar de La Elipa cuenta con carril bici, integrado dentro del propio parque.

De hecho, el Ayuntamiento incluye el Pinar de La Elipa dentro de la red de vías ciclistas del distrito de Ciudad Lineal.

Esto permite utilizar el espacio no solo para caminar, sino también como parte de un recorrido en bicicleta.

Como ocurre en cualquier parque donde conviven distintos usos, es importante respetar los espacios destinados a cada usuario y prestar atención en las zonas donde puedan coincidir peatones y bicicletas.

Para quien vive cerca, puede ser una alternativa especialmente interesante a circular siempre por calles con tráfico.

El Pinar de La Elipa con niños

El parque dispone de una zona de juegos infantiles delimitada, por lo que puede funcionar también como plan familiar.

Aquí la ventaja está en que los niños no tienen por qué pasar todo el tiempo dentro del área infantil.

El entorno permite combinar los juegos con un paseo por el pinar, recorrer caminos o simplemente pasar un rato al aire libre.

Además, las actuaciones de mejora desarrolladas en los últimos años han incluido entre sus objetivos la renovación de zonas estanciales y la incorporación o mejora de espacios destinados a diferentes edades.

Como el equipamiento concreto y su estado pueden ir cambiando, merece la pena comprobar estas zonas directamente durante nuestras visitas y mantener las fotografías actualizadas.

La pista de patinaje del Pinar de La Elipa

Dentro del parque existe también una Instalación Deportiva Municipal Básica con pista de patinaje de acceso libre.

Es uno de los equipamientos que permiten utilizar el pinar de una manera diferente al simple paseo.

Si patinas habitualmente y vives en La Elipa o en zonas próximas, probablemente sea uno de los elementos más prácticos del parque.

Conviene diferenciar, eso sí, la pista deportiva del conjunto del Pinar de La Elipa, ya que sus condiciones de accesibilidad son distintas, algo que veremos más adelante.

El huerto urbano comunitario

Otro de los rincones que aportan personalidad al parque es el Huerto Urbano Comunitario Pinar de La Elipa.

Forma parte del programa municipal de huertos urbanos comunitarios de Madrid y está gestionado como un proyecto vecinal.

Este tipo de espacios tienen una función que va bastante más allá de cultivar verduras.

Los huertos comunitarios sirven también como lugares de encuentro, educación ambiental, convivencia y desarrollo de actividades vinculadas con la naturaleza y el barrio.

El huerto de La Elipa lleva años integrado en el parque y constituye un buen ejemplo de cómo una zona verde puede utilizarse también como espacio de participación vecinal.

No debe confundirse, eso sí, con un huerto turístico al que se vaya simplemente a recoger productos. Su funcionamiento responde a un proyecto comunitario y las actividades o condiciones de participación pueden cambiar.

¿Se puede hacer picnic en el Pinar de La Elipa?

El propio Ayuntamiento incluye el picnic entre los posibles usos recreativos del parque.

Y el entorno encaja bastante bien con ese tipo de plan: caminar durante un rato, buscar una zona tranquila y comer algo al aire libre.

Eso no significa que pueda utilizarse el parque de cualquier manera.

Hacer un picnic sencillo y llevar comida preparada es muy diferente a encender fuego, hacer una barbacoa o instalar elementos que puedan estar sometidos a restricciones municipales.

Si quieres organizar algo más allá de sentarte y comer, conviene consultar previamente la normativa aplicable.

Hacer deporte sin salir del pinar

Aunque la pista de patinaje sea la instalación deportiva más claramente identificada, el propio entorno permite hacer muchas otras cosas.

Los caminos pueden utilizarse para andar a buen ritmo o correr, y el parque ofrece espacio suficiente para convertir un paseo en una sesión de actividad física sin necesidad de acudir a un gimnasio.

También es uno de esos lugares en los que simplemente caminar durante una hora puede ser el propio plan.

No estamos hablando de senderismo ni de una ruta deportiva exigente. El atractivo está precisamente en poder moverse al aire libre dentro del distrito, rodeado de bastante más vegetación de la habitual.

Una zona canina dentro del parque

El Pinar de La Elipa dispone asimismo de un área canina, otra instalación muy vinculada al uso cotidiano que los vecinos hacen del parque.

El resto del pinar también es utilizado habitualmente para pasear, pero deben respetarse las normas municipales correspondientes sobre animales y las zonas en las que pueden permanecer sueltos.

La existencia de este espacio específico permite separar determinados usos y convierte el parque en un lugar especialmente práctico para quienes viven cerca y tienen perro.

Las vistas: el Pirulí también aparece entre los árboles

Uno de los detalles interesantes del Pinar de La Elipa es que en determinados puntos la vegetación se combina con vistas claramente urbanas.

El Ayuntamiento destaca las perspectivas hacia el nudo de O’Donnell y hacia el conocido Pirulí, la torre de telecomunicaciones de Torrespaña.

Son precisamente esas vistas las que recuerdan que seguimos dentro de Madrid.

Desde el punto de vista fotográfico son también uno de los elementos que más pueden ayudarnos a diferenciar este lugar de cualquier pinar genérico.

Una fotografía con árboles en primer plano y el Pirulí apareciendo al fondo puede convertirse en una de las imágenes más representativas del parque.

De dónde viene el Pinar de La Elipa

La historia del parque empieza bastante antes de su inauguración oficial.

Su origen se encuentra en unas actuaciones desarrolladas entre 1946 y 1952 dentro de los planes urbanísticos de Madrid de aquella época.

El objetivo era crear una gran masa verde en esta zona de la ciudad, relacionada también con el entorno del cementerio de Nuestra Señora de la Almudena.

Para ello se realizó una plantación de alrededor de 50.000 pinos.

Resulta interesante imaginar aquella zona en ese momento. La periferia oriental de Madrid era radicalmente distinta a la actual y todavía no existía la continuidad urbana que hoy encontramos entre Ciudad Lineal y los distritos vecinos.

El pinar formaba parte, por tanto, de una transformación mucho mayor del paisaje de esta parte de Madrid.

¿Por qué no se inauguró hasta 1978?

Aunque las primeras plantaciones proceden de mediados del siglo XX, el parque no fue inaugurado oficialmente hasta 1978.

La apertura se retrasó durante años porque el desarrollo del espacio estaba condicionado por la construcción de la entonces denominada Avenida de la Paz, actual M-30.

Durante buena parte de ese periodo el pinar permaneció cerrado mediante vallado y atravesó etapas de cierto abandono.

Esto explica la aparente contradicción entre dos fechas que pueden aparecer cuando se consulta su historia: el origen del pinar se sitúa entre los años cuarenta y cincuenta, mientras que su inauguración como parque llegó varias décadas después.

El parque original era más grande

Otro dato que ayuda a entender su evolución es que el Pinar de La Elipa ocupaba originalmente una superficie superior a la actual.

Con el crecimiento y consolidación urbana de la zona, parte de aquella superficie fue destinada a diferentes equipamientos.

Entre las construcciones que redujeron el espacio original se encuentran centros educativos y otros edificios públicos integrados actualmente en el entorno.

A pesar de esa transformación, el parque conserva todavía más de 145.000 metros cuadrados, lo que permite mantener ese carácter forestal que lo diferencia de otras zonas verdes de Ciudad Lineal.

Filomena dejó una huella importante

El temporal Filomena de enero de 2021 afectó especialmente a las grandes masas arboladas de Madrid y el Pinar de La Elipa no fue una excepción.

La acumulación de nieve y el peso sobre las ramas causaron daños importantes en numerosos árboles.

En un parque donde precisamente el arbolado constituye el elemento principal, el impacto fue especialmente significativo.

Desde entonces el espacio ha sido objeto de actuaciones destinadas tanto a recuperar zonas afectadas como a mejorar determinados aspectos ambientales y de uso ciudadano.

Mejoras recientes y más biodiversidad

A partir de finales de 2024 se iniciaron nuevas actuaciones de mejora en el Pinar de La Elipa.

Entre las líneas de intervención se encuentran nuevas plantaciones de árboles y arbustos, buscando aumentar la diversidad vegetal, así como trabajos sobre caminos y sendas principales.

También se han planteado sistemas de drenaje sostenible destinados a controlar mejor la escorrentía del agua y reducir la erosión del terreno.

Las actuaciones han contemplado igualmente mejoras relacionadas con zonas de estancia, áreas infantiles, espacios deportivos, áreas para mayores, zonas caninas, mobiliario y alumbrado.

Este tipo de intervenciones son especialmente importantes aquí porque existe un equilibrio complicado: mantener el carácter forestal del pinar y, al mismo tiempo, adaptarlo a un uso urbano intenso.

Como las obras y mejoras pueden desarrollarse por fases, evitamos dar por finalizado o describir como disponible cualquier elemento concreto que no esté confirmado.

Accesibilidad del Pinar de La Elipa

La información oficial clasifica el Pinar de La Elipa como parcialmente accesible para personas con movilidad reducida.

El Ayuntamiento señala que la mayor parte de los recorridos y las zonas principales son accesibles, pero esto no equivale a afirmar que todo el parque pueda recorrerse sin dificultades.

Por su carácter forestal, los diferentes caminos, pendientes o superficies pueden presentar condiciones distintas.

Además, existe un matiz importante.

La Instalación Deportiva Municipal Básica Pinar de La Elipa, donde se encuentra la pista de patinaje, figura oficialmente como no accesible para personas con movilidad reducida.

Por tanto, conviene diferenciar el parque general de esta instalación deportiva concreta.

Si la accesibilidad es determinante para la visita, lo recomendable es comprobar previamente la zona específica a la que se quiere acceder.

Cómo llegar al Pinar de La Elipa

El parque ocupa una superficie considerable y cuenta con diferentes puntos de acceso, por lo que la mejor opción dependerá de la zona concreta a la que quieras dirigirte.

La dirección municipal de referencia del parque se encuentra en la calle Félix Rodríguez de la Fuente, dentro del barrio de Ventas y el distrito de Ciudad Lineal.

En autobús, las líneas que aparecen como próximas al parque son 28, 71, 110, 113 y 210.

Como referencia de Metro para el entorno se encuentra La Elipa, de la línea 2, que también figura como estación cercana a la instalación deportiva municipal del pinar.

También existe servicio de Bicimad en la zona, aunque la estación más conveniente puede cambiar según el acceso que vayas a utilizar y conviene consultarla en el mapa actualizado del servicio.

Qué hacer en el Pinar de La Elipa según el plan que busques

El parque puede utilizarse de maneras bastante distintas.

Si simplemente quieres desconectar, probablemente lo mejor sea caminar por sus senderos y dejar que el propio pinar marque el recorrido.

Si vas con niños, puedes combinar paseo y zona infantil.

Si buscas hacer algo más activo, tienes el carril bici, los caminos y la pista de patinaje.

Si vas con perro, existe una zona específica para su esparcimiento.

También puedes acercarte a conocer el huerto comunitario, buscar las vistas hacia el Pirulí o preparar algo sencillo para comer al aire libre.

La ventaja es que ninguno de estos planes necesita convertir la visita en una excursión complicada.

Qué diferencia al Pinar de La Elipa de El Calero

Son dos de los grandes espacios verdes que iremos desarrollando en Agenda Ciudad Lineal, pero ofrecen experiencias bastante diferentes.

El Parque El Calero tiene un carácter más urbano y concentra numerosas instalaciones deportivas, áreas infantiles, zonas de estancia y un auditorio al aire libre.

El Pinar de La Elipa, en cambio, destaca principalmente por su masa arbolada y por una sensación más forestal.

Uno invita especialmente a utilizar sus equipamientos; el otro, a caminar entre árboles y recorrer sus caminos.

No tiene demasiado sentido plantear cuál es mejor. Dependiendo del día, probablemente apetezca uno u otro.

Y precisamente esa variedad es una de las ventajas de vivir en Ciudad Lineal.

El Pinar como punto de partida para conocer La Elipa

Visitar el parque también puede servir como excusa para descubrir mejor La Elipa.

Aunque administrativamente estemos dentro del barrio de Ventas, La Elipa posee una identidad vecinal muy marcada y merece tratarse como una zona propia dentro de nuestros contenidos locales.

Una futura ruta puede combinar el pinar con las calles del barrio y otros espacios cercanos, permitiendo pasar de un entorno arbolado a uno completamente urbano en apenas un mismo paseo.

Será uno de los recorridos que más sentido tenga comprobar sobre el terreno antes de desarrollarlo en profundidad.

Un pequeño bosque urbano dentro de Ciudad Lineal

Definir el Pinar de La Elipa simplemente como otro parque de Ciudad Lineal se queda un poco corto.

Su origen como gran plantación de pinos, su historia ligada a la transformación de esta parte de Madrid y la superficie arbolada que todavía conserva hacen que tenga una personalidad bastante diferente.

No necesitas ir hasta la Casa de Campo ni salir de la ciudad para caminar un rato entre árboles.

Para muchos vecinos de La Elipa y Ventas, ese pequeño lujo está prácticamente al lado de casa.

Y seguramente esa sea la mejor manera de entender el Pinar de La Elipa: no como una atracción que visitas una vez, sino como un espacio para volver, caminar y desconectar dentro del propio barrio.

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